


El otro día Paloma, Tabas, Ana, Diego y yo llegamos de unas vacaciones de cinco días en la playa de La Franca, en Asturias.



Al contrario de lo que puede pensar mucha gente, hizo buen tiempo, salvo los dos días que llovió y el que estaba nublado (fuimos 5 días), pero el agua estaba muy soportable y las ráfagas de olas gigantes eran simplemente geniales.



Nos hospedamos en uno de los dos campings que están al lado de la playa, volviendo durante un tiempo a nuestros orígenes cuando no leíamos a Asimov o a Lewis Carroll: nos dedicamos a comer, dormir y bañarnos, además de hacer pequeñas y largas excursiones para conseguir comida y, lo más importante, diseñar y practicar un completo lenguaje para expresar nuestras ideas fundamentales: “ñam, ñam”, “¡tengo hambre!”, “eres un gordo/una gorda”, “está zozobrando” y el archiconocido “chunche”.



Cabe destacar que Tabas compró golosinas en “Chuches Neil”, que Diego nos invitó con motivo de su cumpleaños a comer en el restaurante de carretera “La Parra” (gracias Diego), donde una camarera hacía honor al nombre, y que descubrí el verdadero significado de la expresión “sujetacandelabros” en las suelas de mis pies.


