Compartir con libertad
Tanto tiempo buscando la manera de decirlo cuando lo tenía justo al lado. En estos tiempos en los que tanto se habla del canon y de la propiedad intelectual, conviene dejar las cosas claras. La inspiración en este caso proviene de un artículo sobre el proyecto Alqua publicado en la Tribuna Complutense de Junio del 2004.
En este artículo, Álvaro Tejero Cantero cuenta qué entiende él por documentos libres y su opinión sobre el copyright tradicional. El copyright de prohibido copiar, transmitir y modificar sin autorización del editor/productor (en muchas ocasiones el único titular de la propiedad intelectual, por encima del autor) surge principalmente por motivos económicos, para proteger la inversión del productor.
Sinceramente, eso de prohibir la transmisión de una obra me parece una absurdez. Como bien dice Álvaro, cuando te cuento algo en una conversación, al separarnos lo sabemos los dos. Si yo leo un libro sobre C++ y te explico cualquier cosa ya te estoy transmitiendo el contenido del libro.
Paralelamente, las contribuciones individuales son minúsculas frente a la herencia social e histórica. Las obras que se elaboran y publican obviamente no provienen en exclusiva de la poderosa y autónoma mente de los autores, sino que éstos se han basado en las obras ya existentes (bibliografía) o como mínimo se han visto inspirados por ellas.
Gracias a la evolución de los medios de comunicación, principalmente Internet, cada día el conocimiento es más participativo y colaborativo. Es necesaria una evolución también de los desfasados y restrictivos copyrights. Aquí es donde entran en juego los documentos, software y medios libres. Se trata de una clase de copyright, llamado en ocasiones en sentido laxo copyleft, que permita la copia, exhibición pública y modificación, reteniendo derechos morales como el reconocimiento de la autoría. Es importante señalar que libre no implica gratis: imprimir un libro cuesta dinero, se permita copiarlo luego o no. Ya existen multitud de licencias con este tipo de copyright, cada una con sus matices, como GPL o los distintos tipos de CC (Creative Commons).
Son los autores los que deben reaccionar ahora y elegir licencias libres, dándose cuenta de que no hay nada de malo en permitir la difusión de sus obras. De hecho, si muchos son conocidos se debe principalmente a que su producción se puede copiar, con permiso o sin él.
Apoya los contenidos libres respetando los copylefts.
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