January 28, 2007

Protégete del spam

Archivado bajo: Tecnología - dukebody @ 4:38 pm


Más de una vez te encontrarás con páginas web que te piden registrarte para poder utilizar determinados servicios, como puede ser escribir en foros, bajar cracks para programas y juegos (dejaos de tonterías y usad programas GPL), o probar álbumes de fotos. Nunca puedes confiar en que no vayan a utilizar tu dirección de correo para llenarte el buzón de spam y practicar phising.

Ante los potenciales abusos, ¡protégete! Hace nada (10 minutos) he descubierto una herramienta estupenda, se llama 10 Minute Mail y, como su nombre bien indica, crea direcciones de correo electrónico válidas por 10 minutos.

Existen otras iniciativas como Trashmail, que hasta tiene plugin para Firefox 2, pero Trashmail crea direcciones con dominio @trashmail.net (si yo quisiese bombardearte, no permitiría direcciones del tipo *@trashmail.com) y tienes que dar tu dirección real de correo, ¡quien sabe si Trashmail no venderá tu dirección a los spammers!

En 10 Minute Mail, según anuncia su propia página, van cambiando el dominio cada mes, y además no tienes que dar tu dirección de correo real, ¡sólo pulsar un botón!


Publicado con Flock

Recuerdos

Archivado bajo: Personal, Arte - dukebody @ 1:42 pm

Recuerdo que volví corriendo al barrio, que me gritabas desde la azotea, tus ojos mirándome en ese autobús. Recuerdo que te decía que te quería y tú sonreías. Recuerdo que esa noche pasamos de las miradas a los besos casi sin pensarlo, que tenía un miedo terrible sobre ese banco, pero era feliz.

Recuerdo las tardes en nuestro parque, en el portal, los domingos en tu casa. Recuerdo las cenas con platos combinados, y yo borracho contándote mis locuras. Recuerdo la piscina con las ahogadillas, y tu hermano persiguiéndome para protegerte.

Recuerdo que esa tarde me llamaste y me dijiste que tenías que hablar conmigo. Y sobre otro banco regresó el miedo.

Recuerdo cuando estábamos en la terraza y me atreví a pedirte tu número. Recuerdo las noches en vela tras tus miradas de complicidad. Recuerdo que intentar engañarte salió muy caro, pero aún me late el corazón con fuerza cuando escucho tu nombre.

Recuerdo la primera vez que te vi. Linea 6, y yo contándote mi vida sin apenas conocerte. Recuerdo cómo me esmeraba escribiéndote poesías bonitas de madrugada. Recuerdo lo feliz que llegué a ser por una noche, y cómo retumbaba la música en mis oídos después. Recuerdo cómo se puede pasar de la ilusión a la desesperación sin despeinar al tiempo.

Te recuerdo a ti, amor.

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