Los Reyes no tienen ni idea
Un reloj de pared para él, sobre un armario, dado la vuelta, y sin pila.
El disco del II Festival de las Músicas Minúsculas para ella, sobre una estantería, y no lo ha escuchado ni una sola vez.
El juego de un perro que tienes que coger unos huesos sin que te muerda, para él, criando malvas en otro armario.
Un reproductor de MP3 que amenice los paseos diarios, para ella, escuchó tres días la radio y lo abandonó.
Sólo queda esperar que mi amada Hypatia disfrute viendo girar una agujita con periodo de un minuto, y que Def con Dos enternezca más de un corazón.




