Razones contra dogmas
Debido a la polémica que ha suscitado el último artículo, me gustaría dejar algunas cosas claras:
Cuando me refería a la capacidad de convencer, tal y como aclaré posteriormente en un comentario, me refería a la capacidad de fundamentar tus opiniones e ideas en razones para que se te pueda entender, en vez de porque sí. Y dar razones demuestra respeto a las personas como seres racionales.
Por supuesto, ex falso, quodlibet (desde una premisa falsa, lo que quieras), es decir, que si partes de una premisa falsa, puedes demostrar lo que quieras. Entonces, considero responsabilidad de Pedro no creerse la base de la que parte su amigo para demostrar que 2+2=5, o que lo entienda en el contexto de que a las chicas cuanto más caso les haces, más pasan de ti, en vez de aplicarlo a las matemáticas.
La capacidad de convencer no es mala en sí, sino que lo que podría ser malo es para qué la usases, es decir, si la usas para engañar. Una imprenta puede servir para imprimir panfletos que hagan apología del terrorismo, y no por ello hay que condenar la imprenta. Internet puede utilizarse para estafar dinero a los clientes de bancos (phising), y no por ello hay que condenar Internet. Muchísimas cosas se pueden utilizar tanto para conseguir bienes respetables como para las artimañas más rastreras.
De todas formas, la capacidad de convencer es algo que no podría dejar de desear. Hoy iba a ir a la Autónoma a San Canuto, y ya ves, no he convencido a nadie de que viniese conmigo y no he podido asistir. Una mierda.




