December 23, 2006

El origen de la Navidad

Archivado bajo: Cultura - dukebody @ 9:32 pm

De todos es sabido que las fiestas de Navidad se han convertido en una orgía consumista pero, ¿cómo eran antes estas fiestas? ¿Las ideó El Corte Inglés? En estas lineas se exponen una serie de datos históricos con la intención de arrojar un poco de luz sobre el origen de la Navidad.

Después de leer el artículo de la periodista Nazanín Amirian, publicado en el número de "Metro directo" del jueves 21 de Diciembre, sobre los orígenes "paganos" de la fiesta del día 25 de Diciembre, no pude resistirme a buscar información sobre el tema.

Según reza [1], la Navidad proviene del culto del Sol. Aproximadamente, el día 21 de Diciembre se produce en nuestro planeta el solsticio de invierno, es decir, el Sol se encuentra a su distancia angular máxima (23º 27′) respecto del ecuador, en el Trópico de Capricornio. En este punto los días (la parte del día con luz solar) tienen su duración mínima en el hemisferio norte.

Las estaciones del año

La Navidad, en el uso corriente de los romanos, significaba el día y aniversario del nacimiento de una persona pero, desde el punto de vista cultural, se refería a la glorificación del emperador y a la victoria de la luz sobre la noche más larga del año, y se celebraba el 25 de Diciembre, fecha en la que aproximadamente empiezan los días a alargarse. Por supuesto, la víspera (nuestra Nochebuena) también se celebraba con gran exaltación.

Los emperadorse favorecieron el culto del Sol, porque así al mismo tiempo apoyaban su propia deificación: así como el Sol impera sobre el Universo, el emperador, su representante en la Tierra, gobierna en el Imperio. En el s. IV Diocleciano concedió la categoría de religión oficial del Imperio a la del Sol, al cual iba unido Mitra, un dios iránico que ocupa un puesto mediador entre el dios supremo y los hombres.

Mitra

Según he leído, existe un mito sobre Mitra que habla de un toro que sacrificaba y se bebía la sangre o algo semejante, y en el que también aparecía una serpiente; y me pregunto yo si junto con la hostia consagrada (que tiene forma redonda, como podría considerarse al Sol) no se parece bastante al sacramento cristiano de la Eucaristía (sangre y cuerpo de un dios).

Con el fin de cristianizar la fiesta de bienvenida al Sol, la Iglesia trasladó a mediados del s. IV al 25 de Diciembre la celebración del "dies natalis" de Cristo.

Iluminación navideña de Murcia

Como para expresar visiblemente el significado de la "iluminación" obtenida por el nacimiento de Cristo, se introdujo el hábito de encender fuegos durante la noche de Navidad, tradición que ha inspirado el alumbrado extraordinario de los lugares públicos durante estas fechas.

Desde el s. XVI, en los países nórdicos e empiezan a reunir en Navidad en torno a un árbol, signo de la gracia alcanzada por la Encarnación y por la muerte en el árbol de la cruz de Cristo, en contraposición del pecado que se originó en el árbol del paraíso.

La práctica de intercambiar regalos proviene de la llamada "estrenas", el primer día del año romano, el 1 de marzo. Según [4], fue Tatio, gobernante de Roma junto a Rómulo, quien a mediados del s. VIII a.C. estableció esta costumbre, tras recibir un feliz augurio mediante unas ramas que le ofreció la diosa Strenia (es un mito). Al principio los regalos consistían en ramas de árboles, que expresaban el deseo de un feliz año nuevo, pero con el paso del tiempo y espíritu práctico-consumista fueron evolucionando hasta lo que son hoy en día. La iglesia católica se apresuró a cambiar el significado de esta costumbre pagana, trasladando el día de intercambio de regalos al 25 de Diciembre.

Pronto aparecieron misteriosos seres fantásticos que ofrecían regalos. Según cuenta de nuevo [4], existen numerosos personajes, cada uno perteneciente a una cultura: en Dinamarca Julemanden, en suecia Jultomten, en Italia la Beffana, en Polonia las estrellas, en Hungría los ángeles. En los países con tradición cristiana, al principio era el niño Jesús quien ofrecía los regalos, pero los protestantes sutituyeron su imagen por la de un hombre anciano, el famoso Papá Noel, aplicando la mitología escandinava del dios Thor.

Los tres Reyes Magos

En España, sin embargo, es más común celebrar la venida de los Reyes Magos (celebrar intercambiando regalos, se entiende). Existe gran diversidad de opiniones respecto al número de estos, desde 2 a 12, pero se han mantenido tres obedeciendo a los tres regalos que supuestamente hicieron al niño Jesús: oro, incienso y mirra. Los nombres que se les dan actualmente a los Reyes Magos son relativamente recientes. En un manuscrito parisino anónimo de fines del s. VII aparecen bajo la forma de Bithisarea, Melichior y Guthaspa, de origen persa probablemente.

Los magos de Persia no tienen nada que ver con prestidigitación ni con la magia como la entendemos nosotros, sino que son una especie de sacerdotes cuyo nombre "mogu" significa "seguidores de la enseñanza de Zaratustra"; Zaratustra fue un reformador religioso iraní del s. VI, fundador del Mazdeísmo.

Mientras en occidente aparecía la festividad del nacimiento de Jesucristo el 25 de Diciembre; en oriente, el 6 de enero, se constituía la fiesta de la Epifanía, llamada también Teofanía o fiesta de la Iluminación, que conmemoraba igualmente el nacimiento del redentor y sustituía los cultos organizados en ese día por los paganos de oriente. La fiesta oriental de la Epifanía pasó a occidente a mediados del s. IV, a través de las Galias. La iglesia romana, que celebraba inicialmente en la fiesta de Navidad también la memoria de la adoración de los magos, trasladó esta conmemoración a su liturgia de la Epifanía.


En resumen, que las fiestas van perdiendo su significado y llega el momento en el que no sabemos qué narices estamos celebrando ni por qué.

Feliz segundo.


Bibliografía:
[1] Cran Enciclopedia Rialp, Ed. Rialp, Madrid.
[2] Diccionario Enciclopédico Espasa.
[3] Diccionario Enciclopédico Salvat, 1992, Salvat Ediciones Generales.
[4] Sobre los regalos navideños. http://www.imistyle.com.ar/01-regalos-navidenos.html

Yoigo suspende

Archivado bajo: Tecnología, Derecho - dukebody @ 9:08 pm

Un cuarto operador de telefonía móvil ha llegado para poner la guinda al lamentable panorama de las telecomunicaciones en España. Un cliente cuenta su penosa experiencia durante quince días con Yoigo.

Yoigo

Cuando Yoigo se lanzó al mercado me despertó mucha simpatía. Un operador con una marca y una publicidad que apuestan por el ingenio. Una apuesta por la verdad y el colegueo con el cliente. Mucho más respetable, desde mi punto de vista, que campañas como "como somos más, pagamos menos" o "la vida es móvil, móvil es Vodafone (la vida es Vodafone)".

Pero ahí se queda todo. Después de toda la ilusión invertida, califico a Yoigo con un suspenso bien merecido.

Todo empezó cuando vi un anuncio de Yoigo en la parada del bus, y esa misma noche llamé al teléfono de información para que comentasen de qué iba el rollo. Con mis ganas de friki de probar cosas nuevas, formalicé un alta en la modalidad de contrato el día 7 de Diciembre, con portabilidad desde mi número de Orange.

Ese mismo día, el primer incumplimiento de contrato. Como había formalizado el alta por Internet y no se me había presentado la opción, llamé al 1707 para elegir el día en el que se efectuaría mi portabilidad, ya que en las condiciones particulares de la solicitud de portabilidad, apartado 2.1, especifican:

"El plazo para la tramitación de su solicitud será como mínimo de seis días desde la Solicitud pudiendo el Cliente en todo caso elegir la fecha que desee dentro de los 30 días siguientes a la Solicitud."

Pues bien, la chica que me atendió (tuteándome, como todos los que te atienden en Yoigo, porque parece ser la política de Atención al Cliente) no tenía ni idea de esto, y a pesar de leerle yo la linea, me fue imposible elegir la fecha, ya que la coordinadora le había dicho que no se podía. Así que pesa más la palabra de una coordinadora que las condiciones particulares; mal empezamos.

Como no me importaba demasiado (muchas veces llamo para exigir mis derechos, aunque no los necesite, que para eso los pago) y guardaba esperanza e ilusión, no le dije en ese mismo momento que cancelase el pedido.

Tras pasar la semana que dijeron que tardarían en enviarme la tarjetita SIM, les llamo para ver qué pasa que no me llega. Después de una larga espera al teléfono, que ya se ha convertido en habitual, escuchando una cantinela ultrarrepetitiva, me comentan que es una semana, pero laborable. Vamos, que los fines de semana no trabajan, bien vamos.

El domingo 17 me llama una chica y me dice que me van a entregar mi pedido el martes 19 por la tarde. Pasada ya la semana laborable, pero no tenía ganas de discutirlo. Vuelvo el martes de casa, y como no podía ser de otra manera, no había llegado el pedido. Vuelvo a llamarles y, esta vez esperando bastante más, me dice una chica que quizá SEUR se ha visto incapacitado de realizar ese día todos los envíos. Bueeeno, habrá que creérselo. Lo increíble es que le pedí el número de albarán del envío y me dijo… ¡que no me lo podía dar! Vaya seriedad la de Yoigo, así vais bien.

Me coge todos los datos para abrirme una incidencia, que por cierto, me pone negro tener que estar dando todos mis datos cuando ellos ya los deberían tener en una ficha, y me dice que me llamarán para comentarme cuándo lo recibiría. Por supuesto, no me dieron ningún número referencia de la incidencia.

El miércoles recojo el pedido en mi casa por la noche, por supuesto, sin llamada alguna de parte de Yoigo. El paquete viene con la tarjeta y un librito de instrucciones para utilizar el servicio contestador y demás, y una carta que te dice que te llegará un mensaje diciéndote cuándo se te va a realizar la portabilidad. Y que si quieres saber más (es mi sino, sapere aude!), que llames al 622 (gratuito desde un móvil Yoigo, que por supuesto no tengo operativo) o al 622622622, que ya no es gratis claro, pero no dicen nada del 1707. La típica práctica del número de información comercial gratuita pero número de atención al cliente de pago, lo que implica que si se te jode el servicio, tengas que pagar por arreglarlo.

Por suerte, en el 1707 todavía atienden a los clientes, y una chica me dijo que me llamarían ese mismo día (llamé por la mañana) para informarme de qué pasaba con mi portabilidad. Mentira como un castillo. No sé por qué se las dan de verdaderos si luego es todo una trola, si incumplen de primeras el contrato, si te dicen que te van a llamar y luego no te llaman… Hoy he llegado a estar esperando más de media hora hasta que alguien se dignase a atenderme en el 1707, para que al final me comunicase, adivinad… ¡que Orange había denegado mi portabilidad por no coincidir el DNI!

¿Cuándo me lo pensábais decir, so perros? ¿Dentro de una semana laborable? Dejando de lado a los hijos de Lucifer de Orange, fallos como estos son los que vuelven negra una empresa a mis ojos. El cliente necesita saber que hay alguien ahí que se preocupa, que responde, que te llama, y Yoigo no te ofrece eso.

Conclusión, siempre desde mi punto de vista, que Yoigo ha planificado penosamente su lanzamiento. Da toda la sensación de que le falta personal en Atención al Cliente; media hora esperando no es normal. Que ahora tengan una demanda tremenda, me parece muy bien, pero eso se prevee, y si no se hacen contratos temporales, pero no puedes dejar a la gente colgada media hora cada vez que llama. Que no te puedan dar el número de albarán del envío es muy muy penoso, eso te lo da hasta Orange.

Esta mala gestión le ha llevado a no diferenciarse ante mis ojos de los otros operadores más que en el color y, lo que es peor, en una gran dosis de hipocresía.

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