El origen de la Navidad
De todos es sabido que las fiestas de Navidad se han convertido en una orgía consumista pero, ¿cómo eran antes estas fiestas? ¿Las ideó El Corte Inglés? En estas lineas se exponen una serie de datos históricos con la intención de arrojar un poco de luz sobre el origen de la Navidad.
Después de leer el artículo de la periodista Nazanín Amirian, publicado en el número de "Metro directo" del jueves 21 de Diciembre, sobre los orígenes "paganos" de la fiesta del día 25 de Diciembre, no pude resistirme a buscar información sobre el tema.
Según reza [1], la Navidad proviene del culto del Sol. Aproximadamente, el día 21 de Diciembre se produce en nuestro planeta el solsticio de invierno, es decir, el Sol se encuentra a su distancia angular máxima (23º 27′) respecto del ecuador, en el Trópico de Capricornio. En este punto los días (la parte del día con luz solar) tienen su duración mínima en el hemisferio norte.
La Navidad, en el uso corriente de los romanos, significaba el día y aniversario del nacimiento de una persona pero, desde el punto de vista cultural, se refería a la glorificación del emperador y a la victoria de la luz sobre la noche más larga del año, y se celebraba el 25 de Diciembre, fecha en la que aproximadamente empiezan los días a alargarse. Por supuesto, la víspera (nuestra Nochebuena) también se celebraba con gran exaltación.
Los emperadorse favorecieron el culto del Sol, porque así al mismo tiempo apoyaban su propia deificación: así como el Sol impera sobre el Universo, el emperador, su representante en la Tierra, gobierna en el Imperio. En el s. IV Diocleciano concedió la categoría de religión oficial del Imperio a la del Sol, al cual iba unido Mitra, un dios iránico que ocupa un puesto mediador entre el dios supremo y los hombres.
Según he leído, existe un mito sobre Mitra que habla de un toro que sacrificaba y se bebía la sangre o algo semejante, y en el que también aparecía una serpiente; y me pregunto yo si junto con la hostia consagrada (que tiene forma redonda, como podría considerarse al Sol) no se parece bastante al sacramento cristiano de la Eucaristía (sangre y cuerpo de un dios).
Con el fin de cristianizar la fiesta de bienvenida al Sol, la Iglesia trasladó a mediados del s. IV al 25 de Diciembre la celebración del "dies natalis" de Cristo.
Como para expresar visiblemente el significado de la "iluminación" obtenida por el nacimiento de Cristo, se introdujo el hábito de encender fuegos durante la noche de Navidad, tradición que ha inspirado el alumbrado extraordinario de los lugares públicos durante estas fechas.
Desde el s. XVI, en los países nórdicos e empiezan a reunir en Navidad en torno a un árbol, signo de la gracia alcanzada por la Encarnación y por la muerte en el árbol de la cruz de Cristo, en contraposición del pecado que se originó en el árbol del paraíso.
La práctica de intercambiar regalos proviene de la llamada "estrenas", el primer día del año romano, el 1 de marzo. Según [4], fue Tatio, gobernante de Roma junto a Rómulo, quien a mediados del s. VIII a.C. estableció esta costumbre, tras recibir un feliz augurio mediante unas ramas que le ofreció la diosa Strenia (es un mito). Al principio los regalos consistían en ramas de árboles, que expresaban el deseo de un feliz año nuevo, pero con el paso del tiempo y espíritu práctico-consumista fueron evolucionando hasta lo que son hoy en día. La iglesia católica se apresuró a cambiar el significado de esta costumbre pagana, trasladando el día de intercambio de regalos al 25 de Diciembre.
Pronto aparecieron misteriosos seres fantásticos que ofrecían regalos. Según cuenta de nuevo [4], existen numerosos personajes, cada uno perteneciente a una cultura: en Dinamarca Julemanden, en suecia Jultomten, en Italia la Beffana, en Polonia las estrellas, en Hungría los ángeles. En los países con tradición cristiana, al principio era el niño Jesús quien ofrecía los regalos, pero los protestantes sutituyeron su imagen por la de un hombre anciano, el famoso Papá Noel, aplicando la mitología escandinava del dios Thor.
En España, sin embargo, es más común celebrar la venida de los Reyes Magos (celebrar intercambiando regalos, se entiende). Existe gran diversidad de opiniones respecto al número de estos, desde 2 a 12, pero se han mantenido tres obedeciendo a los tres regalos que supuestamente hicieron al niño Jesús: oro, incienso y mirra. Los nombres que se les dan actualmente a los Reyes Magos son relativamente recientes. En un manuscrito parisino anónimo de fines del s. VII aparecen bajo la forma de Bithisarea, Melichior y Guthaspa, de origen persa probablemente.
Los magos de Persia no tienen nada que ver con prestidigitación ni con la magia como la entendemos nosotros, sino que son una especie de sacerdotes cuyo nombre "mogu" significa "seguidores de la enseñanza de Zaratustra"; Zaratustra fue un reformador religioso iraní del s. VI, fundador del Mazdeísmo.
Mientras en occidente aparecía la festividad del nacimiento de Jesucristo el 25 de Diciembre; en oriente, el 6 de enero, se constituía la fiesta de la Epifanía, llamada también Teofanía o fiesta de la Iluminación, que conmemoraba igualmente el nacimiento del redentor y sustituía los cultos organizados en ese día por los paganos de oriente. La fiesta oriental de la Epifanía pasó a occidente a mediados del s. IV, a través de las Galias. La iglesia romana, que celebraba inicialmente en la fiesta de Navidad también la memoria de la adoración de los magos, trasladó esta conmemoración a su liturgia de la Epifanía.
En resumen, que las fiestas van perdiendo su significado y llega el momento en el que no sabemos qué narices estamos celebrando ni por qué.
Feliz segundo.
Bibliografía:
[1] Cran Enciclopedia Rialp, Ed. Rialp, Madrid.
[2] Diccionario Enciclopédico Espasa.
[3] Diccionario Enciclopédico Salvat, 1992, Salvat Ediciones Generales.
[4] Sobre los regalos navideños. http://www.imistyle.com.ar/01-regalos-navidenos.html




