December 29, 2006

Esta locura maravillosa

Archivado bajo: Personal, Arte - dukebody @ 6:48 pm

El otro día salimos por la noche. Unas birras, mucho baile y una persona muy especial. Tan especial que tiemblo como un estúpido sólo de pensarlo, que no puedo estudiar (vaya novedad), ni siquiera sé si me encuentro bien o mal, triste o contento; sólo asustado.

Ese mismo día leí un pequeño relato de Rafael Fernández en 20minutos, que de alguna manera consigue transmitir lo absurda a la par que bonita que es esa locura a la que llaman amor. Se titula "No la voy a llamar".

 

No la voy a llamar

Ella me besó una vez, hace tiempo. Lo hizo como si nada. Sin embargo, su beso se deslizó por el hueco de mi garganta y cayó, sin que ella los supiera, en mi corazón. La casualidad hizo que hoy me cruzara con ella en la calle.

-¿Qué tal? - me preguntó.
-Bien. Muchas gracias. ¿Y tú?
-No me puedo quejar.
-Bueno, pues que sigas bien -le dije.
-Igualmente, Rafa.

Esquivo, seguí caminando: aterrorizado por si descubría que lo único que quería hacer era clavarme en una cruz y verla caminar con su abrigo oscuro y botas de tubo.

Hace unos días me quemé la mano con un cigarrillo. Las quemaduras son las heridas que más se asemejan a las del corazón: las que más tardan en cicatrizar.

Al llegar a casa, me asusté porque mi voluntad, sin habérmelo consultado, había decidido llamarla. Así que rompí el papel donde tengo anotado su teléfono y lo tiré a la basura. Luego, me incliné sobre la bolsa de la basura y saqué todos los trocitos del papel que antes había roto: lo reconstruí.

Me sentí a salvo cuando comprobé que, de nuevo, tenía en mi poder su número. Con él en la mano, me tendí sobre la cama y disfruté del dolor de esta locura maravillosa que se llama amor. Y, por supuesto, cuando me levanté, no la llamé.


El autor del relato "No la voy a llamar" es Rafael Fernández, escritor del blog hospedado en 20minutos "¡Quiero ser eZcritor de éxito!", y se comparte bajo una licencia Creative Commons BY.

December 23, 2006

El origen de la Navidad

Archivado bajo: Cultura - dukebody @ 9:32 pm

De todos es sabido que las fiestas de Navidad se han convertido en una orgía consumista pero, ¿cómo eran antes estas fiestas? ¿Las ideó El Corte Inglés? En estas lineas se exponen una serie de datos históricos con la intención de arrojar un poco de luz sobre el origen de la Navidad.

Después de leer el artículo de la periodista Nazanín Amirian, publicado en el número de "Metro directo" del jueves 21 de Diciembre, sobre los orígenes "paganos" de la fiesta del día 25 de Diciembre, no pude resistirme a buscar información sobre el tema.

Según reza [1], la Navidad proviene del culto del Sol. Aproximadamente, el día 21 de Diciembre se produce en nuestro planeta el solsticio de invierno, es decir, el Sol se encuentra a su distancia angular máxima (23º 27′) respecto del ecuador, en el Trópico de Capricornio. En este punto los días (la parte del día con luz solar) tienen su duración mínima en el hemisferio norte.

Las estaciones del año

La Navidad, en el uso corriente de los romanos, significaba el día y aniversario del nacimiento de una persona pero, desde el punto de vista cultural, se refería a la glorificación del emperador y a la victoria de la luz sobre la noche más larga del año, y se celebraba el 25 de Diciembre, fecha en la que aproximadamente empiezan los días a alargarse. Por supuesto, la víspera (nuestra Nochebuena) también se celebraba con gran exaltación.

Los emperadorse favorecieron el culto del Sol, porque así al mismo tiempo apoyaban su propia deificación: así como el Sol impera sobre el Universo, el emperador, su representante en la Tierra, gobierna en el Imperio. En el s. IV Diocleciano concedió la categoría de religión oficial del Imperio a la del Sol, al cual iba unido Mitra, un dios iránico que ocupa un puesto mediador entre el dios supremo y los hombres.

Mitra

Según he leído, existe un mito sobre Mitra que habla de un toro que sacrificaba y se bebía la sangre o algo semejante, y en el que también aparecía una serpiente; y me pregunto yo si junto con la hostia consagrada (que tiene forma redonda, como podría considerarse al Sol) no se parece bastante al sacramento cristiano de la Eucaristía (sangre y cuerpo de un dios).

Con el fin de cristianizar la fiesta de bienvenida al Sol, la Iglesia trasladó a mediados del s. IV al 25 de Diciembre la celebración del "dies natalis" de Cristo.

Iluminación navideña de Murcia

Como para expresar visiblemente el significado de la "iluminación" obtenida por el nacimiento de Cristo, se introdujo el hábito de encender fuegos durante la noche de Navidad, tradición que ha inspirado el alumbrado extraordinario de los lugares públicos durante estas fechas.

Desde el s. XVI, en los países nórdicos e empiezan a reunir en Navidad en torno a un árbol, signo de la gracia alcanzada por la Encarnación y por la muerte en el árbol de la cruz de Cristo, en contraposición del pecado que se originó en el árbol del paraíso.

La práctica de intercambiar regalos proviene de la llamada "estrenas", el primer día del año romano, el 1 de marzo. Según [4], fue Tatio, gobernante de Roma junto a Rómulo, quien a mediados del s. VIII a.C. estableció esta costumbre, tras recibir un feliz augurio mediante unas ramas que le ofreció la diosa Strenia (es un mito). Al principio los regalos consistían en ramas de árboles, que expresaban el deseo de un feliz año nuevo, pero con el paso del tiempo y espíritu práctico-consumista fueron evolucionando hasta lo que son hoy en día. La iglesia católica se apresuró a cambiar el significado de esta costumbre pagana, trasladando el día de intercambio de regalos al 25 de Diciembre.

Pronto aparecieron misteriosos seres fantásticos que ofrecían regalos. Según cuenta de nuevo [4], existen numerosos personajes, cada uno perteneciente a una cultura: en Dinamarca Julemanden, en suecia Jultomten, en Italia la Beffana, en Polonia las estrellas, en Hungría los ángeles. En los países con tradición cristiana, al principio era el niño Jesús quien ofrecía los regalos, pero los protestantes sutituyeron su imagen por la de un hombre anciano, el famoso Papá Noel, aplicando la mitología escandinava del dios Thor.

Los tres Reyes Magos

En España, sin embargo, es más común celebrar la venida de los Reyes Magos (celebrar intercambiando regalos, se entiende). Existe gran diversidad de opiniones respecto al número de estos, desde 2 a 12, pero se han mantenido tres obedeciendo a los tres regalos que supuestamente hicieron al niño Jesús: oro, incienso y mirra. Los nombres que se les dan actualmente a los Reyes Magos son relativamente recientes. En un manuscrito parisino anónimo de fines del s. VII aparecen bajo la forma de Bithisarea, Melichior y Guthaspa, de origen persa probablemente.

Los magos de Persia no tienen nada que ver con prestidigitación ni con la magia como la entendemos nosotros, sino que son una especie de sacerdotes cuyo nombre "mogu" significa "seguidores de la enseñanza de Zaratustra"; Zaratustra fue un reformador religioso iraní del s. VI, fundador del Mazdeísmo.

Mientras en occidente aparecía la festividad del nacimiento de Jesucristo el 25 de Diciembre; en oriente, el 6 de enero, se constituía la fiesta de la Epifanía, llamada también Teofanía o fiesta de la Iluminación, que conmemoraba igualmente el nacimiento del redentor y sustituía los cultos organizados en ese día por los paganos de oriente. La fiesta oriental de la Epifanía pasó a occidente a mediados del s. IV, a través de las Galias. La iglesia romana, que celebraba inicialmente en la fiesta de Navidad también la memoria de la adoración de los magos, trasladó esta conmemoración a su liturgia de la Epifanía.


En resumen, que las fiestas van perdiendo su significado y llega el momento en el que no sabemos qué narices estamos celebrando ni por qué.

Feliz segundo.


Bibliografía:
[1] Cran Enciclopedia Rialp, Ed. Rialp, Madrid.
[2] Diccionario Enciclopédico Espasa.
[3] Diccionario Enciclopédico Salvat, 1992, Salvat Ediciones Generales.
[4] Sobre los regalos navideños. http://www.imistyle.com.ar/01-regalos-navidenos.html

Yoigo suspende

Archivado bajo: Tecnología, Derecho - dukebody @ 9:08 pm

Un cuarto operador de telefonía móvil ha llegado para poner la guinda al lamentable panorama de las telecomunicaciones en España. Un cliente cuenta su penosa experiencia durante quince días con Yoigo.

Yoigo

Cuando Yoigo se lanzó al mercado me despertó mucha simpatía. Un operador con una marca y una publicidad que apuestan por el ingenio. Una apuesta por la verdad y el colegueo con el cliente. Mucho más respetable, desde mi punto de vista, que campañas como "como somos más, pagamos menos" o "la vida es móvil, móvil es Vodafone (la vida es Vodafone)".

Pero ahí se queda todo. Después de toda la ilusión invertida, califico a Yoigo con un suspenso bien merecido.

Todo empezó cuando vi un anuncio de Yoigo en la parada del bus, y esa misma noche llamé al teléfono de información para que comentasen de qué iba el rollo. Con mis ganas de friki de probar cosas nuevas, formalicé un alta en la modalidad de contrato el día 7 de Diciembre, con portabilidad desde mi número de Orange.

Ese mismo día, el primer incumplimiento de contrato. Como había formalizado el alta por Internet y no se me había presentado la opción, llamé al 1707 para elegir el día en el que se efectuaría mi portabilidad, ya que en las condiciones particulares de la solicitud de portabilidad, apartado 2.1, especifican:

"El plazo para la tramitación de su solicitud será como mínimo de seis días desde la Solicitud pudiendo el Cliente en todo caso elegir la fecha que desee dentro de los 30 días siguientes a la Solicitud."

Pues bien, la chica que me atendió (tuteándome, como todos los que te atienden en Yoigo, porque parece ser la política de Atención al Cliente) no tenía ni idea de esto, y a pesar de leerle yo la linea, me fue imposible elegir la fecha, ya que la coordinadora le había dicho que no se podía. Así que pesa más la palabra de una coordinadora que las condiciones particulares; mal empezamos.

Como no me importaba demasiado (muchas veces llamo para exigir mis derechos, aunque no los necesite, que para eso los pago) y guardaba esperanza e ilusión, no le dije en ese mismo momento que cancelase el pedido.

Tras pasar la semana que dijeron que tardarían en enviarme la tarjetita SIM, les llamo para ver qué pasa que no me llega. Después de una larga espera al teléfono, que ya se ha convertido en habitual, escuchando una cantinela ultrarrepetitiva, me comentan que es una semana, pero laborable. Vamos, que los fines de semana no trabajan, bien vamos.

El domingo 17 me llama una chica y me dice que me van a entregar mi pedido el martes 19 por la tarde. Pasada ya la semana laborable, pero no tenía ganas de discutirlo. Vuelvo el martes de casa, y como no podía ser de otra manera, no había llegado el pedido. Vuelvo a llamarles y, esta vez esperando bastante más, me dice una chica que quizá SEUR se ha visto incapacitado de realizar ese día todos los envíos. Bueeeno, habrá que creérselo. Lo increíble es que le pedí el número de albarán del envío y me dijo… ¡que no me lo podía dar! Vaya seriedad la de Yoigo, así vais bien.

Me coge todos los datos para abrirme una incidencia, que por cierto, me pone negro tener que estar dando todos mis datos cuando ellos ya los deberían tener en una ficha, y me dice que me llamarán para comentarme cuándo lo recibiría. Por supuesto, no me dieron ningún número referencia de la incidencia.

El miércoles recojo el pedido en mi casa por la noche, por supuesto, sin llamada alguna de parte de Yoigo. El paquete viene con la tarjeta y un librito de instrucciones para utilizar el servicio contestador y demás, y una carta que te dice que te llegará un mensaje diciéndote cuándo se te va a realizar la portabilidad. Y que si quieres saber más (es mi sino, sapere aude!), que llames al 622 (gratuito desde un móvil Yoigo, que por supuesto no tengo operativo) o al 622622622, que ya no es gratis claro, pero no dicen nada del 1707. La típica práctica del número de información comercial gratuita pero número de atención al cliente de pago, lo que implica que si se te jode el servicio, tengas que pagar por arreglarlo.

Por suerte, en el 1707 todavía atienden a los clientes, y una chica me dijo que me llamarían ese mismo día (llamé por la mañana) para informarme de qué pasaba con mi portabilidad. Mentira como un castillo. No sé por qué se las dan de verdaderos si luego es todo una trola, si incumplen de primeras el contrato, si te dicen que te van a llamar y luego no te llaman… Hoy he llegado a estar esperando más de media hora hasta que alguien se dignase a atenderme en el 1707, para que al final me comunicase, adivinad… ¡que Orange había denegado mi portabilidad por no coincidir el DNI!

¿Cuándo me lo pensábais decir, so perros? ¿Dentro de una semana laborable? Dejando de lado a los hijos de Lucifer de Orange, fallos como estos son los que vuelven negra una empresa a mis ojos. El cliente necesita saber que hay alguien ahí que se preocupa, que responde, que te llama, y Yoigo no te ofrece eso.

Conclusión, siempre desde mi punto de vista, que Yoigo ha planificado penosamente su lanzamiento. Da toda la sensación de que le falta personal en Atención al Cliente; media hora esperando no es normal. Que ahora tengan una demanda tremenda, me parece muy bien, pero eso se prevee, y si no se hacen contratos temporales, pero no puedes dejar a la gente colgada media hora cada vez que llama. Que no te puedan dar el número de albarán del envío es muy muy penoso, eso te lo da hasta Orange.

Esta mala gestión le ha llevado a no diferenciarse ante mis ojos de los otros operadores más que en el color y, lo que es peor, en una gran dosis de hipocresía.

December 10, 2006

Pandora

Archivado bajo: Amigos, Personal - dukebody @ 8:21 pm

Hay veces que te sientes tan horriblemente mal que te arde la cabeza y no puedes parar de pensar en cómo podrían haber sido las cosas, en lo penoso y decepcionante que es todo y tratas de echarle la culpa a alguien. A mí me ha pasado más de una vez, y estos versos de NACH me enseñaron en su momento de dónde salía todo ese rechazo. Libérate.

Pandora Cuando el poder de la ambición nos posee
hace que el mundo tiemble y se tambalee y…
… ella está ahí…
Cuando el noble vende al pobre,
le cambia oro por pobre,
el hombre es quien mata al hombre y…
… ella está ahí…
Cuando vertemos nuestra ira en otros seres
nos tranformamos en verdugos crueles y…
… ella está ahí…
Pandora, oscura dama que adora vernos sufrir,
alma infame que controla nuestro devenir.

Pandora vive dentro de ti
y te vacía poco a poco.
Pandora es tu odio y frustración,
tu autorechazo por ser gordo o feo,
por ser pobre y anónimo,
por ser discapacitado, por ser mujer,
por ser negro o judío,
por ser homosexual,
Por no ser perfecto
ya te hace sentir distinto y rechazado.

Ella ha transmitido ese instinto
de generación en generación.
Es el odio que tú transmitirás
a tus hijos, y a la vez a sus nietos
y así sucesivamente.

Ella vive dentro de ti
y no podrás matarla hasta que te aceptes a ti mismo.
Pandora es el mal,
y en su caja hemos escondido
todas las cosas desagradables de nuestro interior.

Libérate. Paz.

Suecia

Archivado bajo: Cultura, Amigos, Humor - dukebody @ 8:13 pm

Como ya sabéis, mis amigos Bea y Jacobo y su perrito Turrón se marcharon el verano pasado a Lund, una ciudad al suroeste de Suecia conocida por su actividad intelectual, disfrutando de una beca Erasmus.

Nos hicieron prometer (o casi) a algunos que iríamos a visitarlos algún día y… ¡deseo cumplido!

El martes pasado regresé del que ha sido mi primer viaje fuera de la Península Ibérica. Y debo decir que después de esto, me he quedado con ganas de más. Vamos, que ha estado genial, que me ha gustado mucho la experiencia.

De Madrid, el 30 de Noviembre, salimos Diegoti, Turroncilla, Christian y yo, con rumbo a Copenhague, en cuyo aeropuerto nos encontramos (premeditadamente) con Sandrita. Sandrita es otra chica que también se ha ido de Erasmus este año, a Munich donde, según dice ella, la gente desayuna salchichas con mostaza dulce (que nos trajo amablemente para que las probásemos) y cerveza. Todos estamos estudiando CC. Físicas, excepto Turroncilla, que estudia Mates. Nada más llegar al aeropuerto y salir a la calle te das cuenta de que realmente donde fuimos no es el fin del mundo, que no necesitas ir enfundado en un abrigo de plumas y con pasamontañas, sino que se puede estar perfectamente en la calle a unos 7ºC. De lo que también te das cuenta es de que en estas fechas y por estas latitudes ya es de noche a las 4 de la tarde, lo que provoca que los días soleados sean bastante apreciados.

De el aeropuerto de Copenhague cogimos un tren a Lund, donde nos esperaba Jacobo, atravesando el puente Öresund. Lo primero que me sorprendió fue encontrar una plaza lleno de bicicletas aparcadas, un verdadero aparcamiento. Y es que allí la bicicleta es un medio de transporte mucho más utilizado que aquí en Madrid. Ves un montón de bicicletas de carretera (con llantas delgadas) aparcadas y corriendo por todas partes y un montón de carriles bici. Y los semáforos son muchos de estos que le pulsas para que se ponga en verde para los peatones y las bicis, y tienen una cajita que suena distinto según esté en verde o en rojo, para los que no ven.

La casa en la que están viviendo Jacobo y Bea, y donde nos hospedamos, es grande para dos personas y encantadora para siete amigos. Una rosa gigante en el recibidor, tres dormitorios, un baño, un comedor-cocina, plaza de garaje, un enorme salón y un pequeño jardín. Lo peor, un sólo baño para siete personas; aunque tampoco fue muy problemático.


Bebiendo cerveza en Lund El primer día, luego de intentar asistir a una fiesta en Smålands (una nation de Lund, que son el equivalente a las asociaciones de alumnos de Madrid, pero mucho más institucionalizadas) sin éxito, salimos a un garito alemán de Lund a beber cervezas (Jacobo vino) y brindar mirándonos a los ojos. Es una costumbre alemana (o de alguna parte de Alemania) brindar mirando a los ojos a la persona pertinente, so pena de seis años de mal sexo. Después de saber los peligros que entrañaba brindar incorrectamente, cada vez que lo hacíamos abríamos los ojos hasta el límite de nuestras órbitas.


Parque de Malmö El segundo día fuimos a Malmö. Malmö es una ciudad al sur de Lund, aún en la Peninsula Escandinava, con un bonito parque lleno de verde y una cafetería atendida por una chica que sorprendentemente (en principio) hablaba castellano donde nos tomamos un chocolate natural muy rico. Lo malo es que, tanto por allí como (según tengo entendido) por la mayoría de las más importantes cuidades del continente europeo, los precios están bastante altos para un español. Para que os hagáis una idea, un capuchino en el "Af Building" de Lund me costó 20 coronas, unos dos euros y medio. Y la cerveza de Lund (medio litro), 50 coronas, unos seis euros y medio.

Ese día por la noche salimos a una fiesta que había en la residencia de un amigo venezolano de Jacobo y Bea que se llama Pedro. Después de la "preparty" en la cocina de la resi de Pedro, donde nos encontramos con unas suecas que veían la tercera parte del Señor de los Anillos, al chileno Alejandro y al alemán Henning (muy guapo según comentarios de Sandrita)


Sirenita de CPH El tercer día fuimos a Copenhague, cruzando de nuevo el Öresund cinco en coche y dos en tren (por razones económicas). Como es obvio, Copenhague es la capital de Dinamarca. Allí básicamente lo que hicimos es dar chorrocipientas vueltas, comer, luego empezó a llover, vimos la famosa sirenita, cogimos algunos el tren y luego el Metro… Allí vendían unos billetes en los que ponía 2 zoner, 3 zoner, etc., que por lo que leí e intuí valían para viajar todo lo que quisieras en transporte público durante una hora, una hora y media, etc. 18 coronas costó el 2 zoner, algo menos de dos euros y medio. Un consejo que os doy es que no os intentéis colar en el transporte público de Copenhague, porque de dos veces que lo utilicé pasó el revisor una vez, que pudo ser casualidad, pero bueno, allá vosotros y vuestro recargo de 20 veces el billete sencillo.

El transporte público lo utilizamos para ir desde la zona donde estaba la sirenita hasta el barrio de Cristiania, que según me han contado está un poco fuera de la ley, porque ellos hacen lo que quieren sin molestar a nadie, y la policía no les molesta a ellos. Ahí lo que tenían montado, además de un barril metálico con fuego dentro para calentarse uno, era un mercadillo de chorradillas. Diego se compró un gorro con orejeras y Turroncilla un collar en un puesto donde, como no, hablaban castellano. Yo no compré nada, más que nada porque nada de lo que vendían me llamaba demasiado la atención (no hago nada, y así nada se queda sin hacer). Luego de salir del barrio este del barril de fuego nos volvimos a casa, y a mí me tocó (porque quise) volverme en bici por un camino oscuro y sin linterna, con un Jacobo apremiante.


Visitando Gotemburgo El cuarto día, contra toda previsión debido a que estábamos hechos polvo después de nuestra cansada visita a Copenhague, nos aventuramos hacia Gotemburgo (Göteborg). Cinco en coche y dos en autobús (a mí me tocó autobús a la vuelta, con Nanette). Allí lo que hicimos básicamente fue lo de siempre, dar paseos para ver la ciudad, sacar fotos, y pagar parking. Porque en todas las ciudades que visitamos tuvimos que pagar por el estacionamiento del coche, y no precisamente poco. Gotenburgo tiene tranvía, pocos pasos de cebra, una Ópera, un puerto con barcos y maquinaria de guerra de museo, y una calle con luces de Navidad muy bonita. Esta cuidad fue la única donde no comimos embutido (gran parte del cual compramos en Madrid), sino que comimos en una kebabería (donde sirven kebabs y derivados). Cuando nos volvíamos Turroncilla y yo, al comprar el billete, qué casualidad que el tipo que nos los vendió… ¡también hablaba castellano! Al loro, carambolo.


El quinto día ya no salimos a dar vueltas, pagar parking y sacar fotos por otra ciudad, sino que fuimos los visitantes andando al centro de Lund a comprar souvenirs y demás chorradas. Bea y Jacobo no pudieron venir porque tenían una exposición sobre semiconductores esa tarde. Sandra quería unos CDs en blanco y cuando entró a preguntar en una tienda, cómo no, el tipo hablaba español (yo creo que era siempre el mismo que nos seguía, y se disfrazaba). El caso es que estuvimos desde las 12 hasta las 5 de la tarde buscando y tampoco encontramos mucho que comprar; desde luego que Lund no parece una ciudad muy turística.

Esa misma tarde visitamos la Universidad, que cierra las puertas de sus sobre las 5 de la tarde (recordad que allí anochece muy pronto). Resulta curioso que en la biblioteca de Físicas de allí no hay seguridad antirrobo de libros, y son los propios estudiantes a veces los que registran su préstamo cuando no hay personal; porque los estudiantes tienen una tarjeta-llave con la que pueden acceder a la Facultad el día y hora que les apetezca.

Despedida Y esa misma noche, porque había que aprovechar el día, salimos de marcha por Lund. Tras elecciones de vestuario y pintorrejeos (enhorabuena Turroncilla, no se te nota), buscamos un garito, pero como era lunes y era Lund, el único sitio que encontramos fue una discoteca denominada "Basilisk". La discoteca esta era un sitio la mar de curioso, ya que además de tener un precio de entrada abusivo (60 coronas) luego había que pagar otras 30 obligatoriamente para el guardarropa y dentro había suecas guapas y/o atractivas. Según cuentan, la mayoría de las mujeres suecas atractivas se esconden en este local. Dentro pudimos comprobar la marcha de nuestro amigo Jacobo, lo loca y/o alcoholizada que resulta la juventud sueca por la noche y, sobre todo, la cualidad de latin-lover/macho-ibérico de Christian.




Como resumen, cabe decir que esto de viajar está guay, que si lo haces con buenos amigos aún mejor, y que lo más guay es que te ayuda a ver el mundo desde otras perspectivas, conociendo otras historias, otras culturas, otras formas de vida, otros mundos.

Más fotos en: http://s89.photobucket.com/albums/k207/beaseobar/AmigosDic06Varias/ 

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