Vivir para contarlo
Ya decía Heráclito que la vida es un continuo cambio.
Si antes llegaba a escribir hasta tres artículos diarios, hoy no llego a uno semanal.
Da pena pensar que ya haya contado todo lo que tenía que contar. Da pena pensar que mi vida no da para más.
Quizá sea por mi triste propósito de elaborar artículos más currados o más profundos, pero lo cierto es que la inspiración deja de ser mi amiga por momentos, y cuando me habla echo en falta muchas veces algo donde escribir mis ideas, que de otra manera volarían y desaparecerían.
Me preguntó un colega viendo el artículo sobre Barajas si es que escribía en el blog por obligación. Si hay algo que me obliga a escribir soy yo mismo. Porque es verdad eso de que un blog es para escribir, no para leer, y es una terapia y duros que te ahorras en el psicólogo.
Si dejo durante mucho tiempo de escribir sé que será la muerte de este blog, la muerte de un proyecto que empezó siendo una prueba y ha acabado como una de mis más importantes memorias, unas de esas que me rece la pena guardar para recordarlas con cariño y orgullo algún día.
Desmarcándome de los que prefieren pasar por el mundo de puntillas.




