La secta libre
He estado pensando y vaya, parece que esto de la comunidad del software libre y Linux es una secta.
Los que entramos somos almas en pena que se sienten fuera de lugar, incomprendidas en un mundo en el que casi todos usan Windows; todos son felices poniendo los dibujitos que se mueven en su MSN Messenger, reenviando correos cadena a sus amigos con Hotmail, navegando con Internet Explorer; y nosotros infelices, hartos de probar clientes de mensajería por curiosidad, utilizando un cliente de correo en nuestro propio ordenador como Thunderbird para crear filtros de correo y demás chorradas, vomitando en la falta de pestañas de IE y utilizando nuestro flamante Firefox.
Un día mordemos el anzuelo, cogemos un CD promocional de esos con un pingüino u otros signos satánicos dibujados, o incluso nos los bajamos la imagen (a adorar) a través de la Red y la quemamos (gritando punteros en binario) en un CD virgen (cuyo plástico agrada más al dios Ñu).
Siguiente siguiente, man, fdisk, mkfs, cp, tar, emerge, make menuconfig, recorremos intrincados árboles, make, make install && make install modules, chmod 777, echo! Nuestro cántico de iniciación es una sarta interminable de intuitivos comandos.
La tarjeta de sonido no funciona porque ESD acapara todo el dispositivo DSP para el solito, el GRUB está mal configurado: buscamos en las guías y documentación de la Red para solucionarlo, y para cuando nos queremos dar cuenta, ya estamos atrapados. Sacrificamos nuestro tiempo al uso de software libre y obtenemos a cambio dudosa flexibilidad, funcionalidad, y la famosa libertad… Y qué libertad es esa para el mundo exterior, cuando nos ven condenados a no poder visualizar correctamente sus documentos de Word, ni podemos escuchar los soniditos que ponen a través del MSN Plus!, ni podemos jugar al nuevo Age of Empires; y para qué íbamos a querer nosotros ver el código fuente de los programas, si no lo entendemos, y lo de la libertad de copia y redistribución, ya la tienen todos con el Emule.
Pero no vemos más allá. Empezamos a despotricar contra todo lo que no sea favorable a nuestra amada comunidad/secta del software libre: que si me mandan adjuntos documentos en el formato secreto Word, que si el módem de la compañía de telecomunicaciones fulanita no soporta instalación en Linux, que si la Universidad nos da un CD para matricularnos diseñado exclusivamente para funcionar en Windows… Somos unos intolerantes, y nos miran con tristeza cuando ven que hemos renunciado a la felicidad por ese programa de las letras blancas sobre fondo negro, por la fingida libertad que predica un ñu.
Ahora intentamos coseguir nuevos acólitos… ¡VENID, QUEREMOS VUESTRA LIBERTAD!




