August 12, 2006

Voluble, responsabilidad, amor

Archivado bajo: Cultura, Personal - dukebody @ 5:24 pm

VOLUBLE. fig. De carácter inconstante, que con frecuencia cambia de ideas, gustos, etc.

No es la primera vez que pienso que hago algo bien y justificadamente y luego acaban convenciéndome de que lo que hice es abominable y tengo que pedir disculpas. Me siento un inútil, ¿acaso no sé emitir mis juicios morales por mí mismo?, ¿no sé pensar dos veces antes de cometer una atrocidad?, ¿me estoy dejando manipular o por el contrario he cambiado sabiamente de opinión tras reflexionar desde otro punto de vista? Ángel bueno y ángel malo. A veces deseo no tener que tomar ninguna decisión para luego no tener que arrepentirme; no tener ninguna responsabilidad.

RESPONSABILIDAD. Capacidad de todo sujeto de conocer y aceptar las consecuencias de un hecho realizado libremente.

No. No puedo predecir, no puedo conocer las consecuencias de mis actos. Si en cada instante conociese las consecuencias de mis decisiones, ¡qué demonios!, no me arrepentiría tan a menudo. Soy un irresponsable. ¿Me merezco que me nieguen la palabra?, ¿que la gente a la que quiero se separe de mí?, ¿sufrir el odio y la ira por una falta que no vislumbré en su momento?

AMOR. Sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser.

No es la primera vez que, pensando que me gusta una chica, me han intentado convencer de que es sólo un capricho motivado por mi mediocre estado emocional. Que tengo que conocer mejor a la chica. ¿Acaso hace falta conocer plenamente a una persona para que te guste? Si hay algo que se me quedó de la definición de amor que me dio Jacobo (extraída a su vez de P. Baroja) es que la mitad de su contenido es fetichismo. Atribuimos a la persona amada cualidades “sobrenaturales” (muy guapa, muy simpática, etc.) que nos hacen venerarla, que nos hacen vivir la primavera. No hace falta conocer, hace falta creer conocer. Dejad que me queme, dejad que crea que ella me hará feliz, dejad que me ponga nervioso cada vez que escucho su nombre. Y es que, como dijo Luis de Vargas en Pepita Jiménez, de J. Valera, “una eternidad de penas creo que no paga la bienaventuranza infinita que vierte sobre mí en un momento con una de esas miradas que pasan cual relámpago”.

Nos vemos en el infierno.

publicado con Flock

Get free blog up and running in minutes with Blogsome
Theme designed by Janis Joseph