La epidemia invisible
La droga ya no da tanto miedo. Se consume más. Y antes. Éste es el retrato del uso de drogas en España, el segundo país del mundo donde más cocaína se vende. Una epidemia silenciosa de consecuencias imprevisibles. Mañana es el Día Mundial contra la Droga. Un buen momento para la reflexión.
En Las Barranquillas, a los toxicómanos, si se quedan dormidos a la intemperie, las ratas les devoran las orejas. Las partes blandas del cuerpo humano son su manjar favorito. Cuesta creerlo. Pero en el supermercado de la droga de Madrid todo es peor de lo que uno se imagina. No es miseria, es algo inhumano. Cuando un yonqui sufre una sobredosis, sus compañeros se toman su tiempo en desvalijarle antes dearrojarle desnudo a las puertas de la narcosala. Un grupo de profesionales sanitarios, Cristian, Alfonso, Mario; sueldo escaso y mucha vocación, resucitan todos los días a moribundos que unas horas más tarde volverán a la calle en busca de su dosis. Gajes del oficio. Una noche, uno de esos drogodependientes se electrocutó y perdió un brazo. En el dispositivo asistencial de venopunción le recogieron abrasado. Hicieron bien su trabajo. Sobrevivió. Ha aprendido a chutarse con la boca. “Esto es una mierda”, balbucea Carlos, de 22 años, con las pupilas del tamaño de una moneda de céntimo tras inyectarse dos micras de cocaína. “De aquí no sales”.
Leer el resto en: La epidemia invisible - ELPAIS.es - edición impresa - Suplementos - EP[S] El País Semanal, por Jesús Rodríguez.
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